
Ya no recuerdo la última vez que escribí. Sin embargo, era por un motivo precioso que me veía ausente de las escrituras. El amor.
Estuviste dentro de mi 38 semanas. Las cuales en su comienzo no podía soportar.
Entre tanto síntoma que me descolocaba. De cabeza todos los días me encontraba.
No te aparecías en mis sueños, pero te imaginaba. Nunca tan precioso como aquel día.
Tenias una fecha exacta, sin embargo quisiste llegar antes, y no tanto por tus medios.
La vida quería que estuvieras conmigo para disfrutarte desde antes de lo que la naturaleza dictaba.
Simplemente llegaste. Tan pequeñito eras que no podía imaginar sostenerte. Y llorabas como aquellos gatitos. Tan fino el llanto, breve y tierno.
Tal día llego y no te pude sostener. Te colocaron en mi pecho y algo tibio sentía, te bese y mis lágrimas solas se caían. No había llorado así desde que me rompieron el corazón, de manera inmediata. Así te llore, pero de alegría y no de tristeza.
Era la emoción más grande que pude sentir. Y pensé que era este el momento más feliz de mi vida. Sin embargo no pude llevarte a casa cuando naciste, y estuviste 14 días alejado de mí. Yo en la casa y tú en el hospital. Fueron esos los días más negros de mi vida. Ahí sí, llore, llore de pena por no poder abrazarte y besarte como quería.
Y todo fue para mejor. Un día cualquiera mejoraste y dormimos juntos toda la noche. Te bese, te abrace y eras el ángel más bello que podíamos ver tu padre y yo.
Y desde ese día que no puedo dejar de acariciarte, ni dejar de observarte. Tu sonrisa es la cosa que más ternura me ha hecho sentir. Tu mirada fija cuando de mi te alimentas es la sensación más pura que cae sobre mí.
Mi ángel, fuiste, mi soldado y eres mi guerrero, así te llame. Porque pasaste y pasas pequeñas pruebas de la vida. Y nada te causa dolor. Y luchas. Eres el bebe más sanito que hay.
Hoy por hoy. Solo no haces más que crecer. Quisiera yo que siempre te quedarás así. Sin embargo un día serás un hombre digno de vivir la vida. Espero ser para ti la mejor madre del mundo y tu padre, el mejor del planeta.
Y aquí estás, a mi lado. No haces más que moverte para que te sostenga. Y voy. Voy al tiro, porque la vida me ha regalado vida y solo espero disfrutarla al máximo.
Te amo hijo.
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